Preparar una acción en D&D 5e: cómo funciona y sus trampas
Desencadenantes, por qué un ataque preparado es uno solo aunque tengas Ataque extra y qué pasa con el espacio de un conjuro preparado.
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«Si el goblin asoma por la puerta, le disparo.» Es una de las frases más habituales en un combate, y también de las que más dudas generan: ¿cuántas veces ataca un guerrero con Ataque extra?, ¿se gasta el espacio de conjuro si el goblin no asoma?, ¿cambia el orden de iniciativa? La acción Preparar (Ready) tiene respuestas concretas para todo eso.
Cómo funciona
En tu turno usas tu acción para preparar otra. Decides dos cosas:
- El desencadenante: algo que puedas percibir. «Cuando el goblin cruce la puerta», «si el ogro se acerca a la maga», «cuando la palanca se mueva».
- La respuesta: la acción que harás cuando ocurra, o moverte hasta tu velocidad.
Cuando ocurre el desencadenante, puedes usar tu reacción justo después de que termine para hacer lo que preparaste, o puedes ignorarlo. Si no ocurre antes de tu siguiente turno, la acción preparada se pierde.
Tres consecuencias que se olvidan:
- Gasta tu reacción. Si ya la usaste en esa ronda, por ejemplo en un ataque de oportunidad, no puedes usar lo que preparaste.
- La respuesta llega después del desencadenante. Si preparas «cuando el ogro ataque a la maga, le ataco», el ogro ataca primero.
- En 5e no se puede retrasar el turno ni cambiar la iniciativa. Preparar es la única forma de actuar fuera de tu momento, y siempre a cambio de tu acción y tu reacción.
Preparar un ataque: solo uno
Si preparas la acción de Atacar, haces un solo ataque aunque tengas Ataque extra. El rasgo dice que atacas dos veces cuando haces la acción de Atacar en tu turno, y lo que preparaste ocurre en el turno de otro, con tu reacción.
Por eso para un Guerrero de nivel 5 preparar un ataque cuesta la mitad de su daño. Solo compensa si de verdad necesitas esperar: un enemigo que no está al alcance y va a aparecer, o un objetivo concreto que solo se deja ver un momento.
Al pícaro le cuesta mucho menos
Un Pícaro solo ataca una vez por turno, así que preparar el ataque no le quita ninguno. Y el Ataque furtivo es una vez por turno, no por ronda: si no tiene a quién atacar en su turno, puede preparar el ataque para el turno de otro y el Ataque furtivo entra igual, si se cumplen sus condiciones.
Lo que no da preparar es un segundo Ataque furtivo en la misma ronda, porque gasta la acción del pícaro en su propio turno. Eso se consigue atacando en su turno y haciendo después un ataque de oportunidad en el turno de un enemigo.
Preparar un conjuro: concentración y espacio gastado
Aquí está la trampa más cara:
- Solo puedes preparar conjuros con un tiempo de lanzamiento de una acción.
- Lanzas el conjuro en tu turno, y con él gastas el espacio de conjuro, pero contienes su energía hasta que llegue el desencadenante.
- Mantener esa energía requiere concentración. Si ya estabas concentrado en otro conjuro, como Bendecir (Bless) o Inmovilizar persona (Hold Person), lo pierdes al preparar este.
- Si te dañan antes de soltarlo, tiras salvación de Constitución como con cualquier concentración. Si fallas, el conjuro se pierde y el espacio también.
- Si el desencadenante no ocurre antes de tu siguiente turno, pierdes el conjuro y el espacio.
Ejemplo: una Maga de nivel 5 prepara Bola de fuego (Fireball) para cuando los goblins crucen el puente. Gasta su espacio de nivel 3 en ese mismo momento. Si los goblins no cruzan, o si un arquero la hiere y falla la salvación, se queda sin la bola y sin el espacio.
Los trucos se pueden preparar igual y no gastan ningún espacio, así que son la opción segura: Descarga de fuego (Fire Bolt) preparada contra lo que asome por una esquina. Eso sí, contenerlos también pide concentración, así que también te hacen perder la que tuvieras.
Desencadenantes que funcionan
Un buen desencadenante es algo que tu personaje puede percibir y que quien dirige pueda reconocer sin discusión:
- «Si algo hostil entra a 5 pies de mí, le ataco.»
- «Cuando el clérigo enemigo empiece a lanzar un conjuro, le disparo.» El conjuro se lanza igual, pero tú respondes en cuanto lo ves.
- «Cuando el último del grupo cruce la puerta, la cierro y echo el cerrojo.» Preparar no sirve solo para atacar: puede ser usar un objeto o cualquier otra acción.
- «Si la maga cae, me muevo hasta ella.» La respuesta puede ser solo moverte.
Los que dan problemas son los que dependen de cosas que no ves («cuando el monstruo invisible ataque») o los demasiado amplios («si pasa algo malo»). Si en la mesa hay duda, se acuerda el desencadenante en voz alta antes de seguir.
Preparar contra esconderse y retirarse
Preparar también es la respuesta a enemigos que golpean y se esconden. Si un arquero dispara desde detrás de una columna y vuelve a esconderse, puedes preparar un ataque «para cuando asome». Cuando sale a disparar, tu reacción llega después de su ataque, pero antes de que pueda volver a esconderse: ya no está escondido y le atacas sin desventaja.
Lo que hay que recordar
- Preparar cuesta tu acción ahora y tu reacción después.
- Respondes después del desencadenante, nunca antes.
- Un ataque preparado es un solo ataque, aunque tengas Ataque extra.
- Un conjuro preparado gasta el espacio al momento y pide concentración.
- No existe retrasar el turno: preparar es lo más parecido, y tiene coste.